

VIDA Y OBRA DE PIERRE FAURE
ALGUNAS OPINIONES ACERCA DEL PADRE FAURE
BIOGRAFÍA
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Su Vida y Su Obra
El 10 de enero de 1988 muere en Pau, a los 84 años de edad, este jesuita bordelés, combatiente heroico de la pedagogía, que todavía a los 80 años, toma el avión para sus sesiones a México. De 1937 a 1982, estuvo sobre la brecha, presente siempre en los debates políticos sobre la escuela privada. Se especializa progresivamente en la pedagogía hasta llegar a ser verdaderamente “maestro”, no solamente en Francia sino en muchas otras partes.
Trabajador infatigable, hombre de escritorio, autor de numerosos artículos, contestaba día a día una impresionante del correo internacional que recibía de todos los pedagogos extranjeros, mismos que atendía cortésmente cuando lo solicitaban en París.
Consultor de los Ministerios de la educación de diversos países y también de intenso trabajo de campo: dirigió muchas escuelas, siempre disponible para responder a los profesores.
A pesar de tan intenso trabajo, nunca perdió la calma y siempre acogía a cada uno con la misma sonrisa característica como si fuera la única y exclusiva persona a atender.
Es difícil de consignar en un papel, la enorme figura, obra y actividad de este hombre excepcional, el Dr., Pierre Faure, el Padre, el Maestro…
Todo parte de Vanvenes, en 1937, donde el Padre Desbuquois, fundador de “La Acción Popular”, quien piensa que la escuela es un problema de sociedad, un problema social, de justicia y le solicita que cree un Centro de Estudios Pedagógicos. En ese mismo año nacen dos revistas: “Para los Padres” y el “Fichero Escolar”. La guerra rompe con esta obra que iniciaba sus prometedores frutos. Es entonces reinstalado el padre en Cichy, después en Lyon, en donde lanza una revista por la zona libre del país: “Renovación Pedagógica”.
.En 1945, esta de regreso a Paris. Tiene 40 años. Comienza ahora su carrera de pedagogo que durara 40 años. Para ese año ya ha publicado cuatro libros: “Los debates en torno a la escuela”, “Por la Paz escolar”, “Unidad y Pluralismo” y sobre todo: “La Escuela y la Ciudad”, que será reeditado muchas veces. Al mismo tiempo él prepara la reubicación de “Secretariado para la defensa de la Enseñanza Libre”, en donde definirá los objetivos y para lo cual él editara una revista, luego de ceder el lugar a Edouard Lizop, quien encuentra una sólida plataforma de acción para continuar el combate político que en 1954 se resolverá con la Loi Debré.
Exige una “Escuela Libre” de calidad y dice “Una escuela católica debe ser una verdadera escuela”. Si no es de calidad, jamás será una escuela católica. En ese mismo año
1945, da al Centro de Estudios Pedagógicos, una revista: “Pedagogía, educación y cultura”, de la que será director por mas de 25 años y en la que él escribirá en cada número.
Pierre Faure no es un pedagogo de ideas y de palabras, él afirma que a la escuela no le son suficientes las palabras, ni vive de modas o novedades. Es en la acción en la que él fundamenta toda realización, técnicas nuevas, y toda aportación, dentro de un espíritu que anime a conseguir las verdaderas finalidades de cada hombre.
Olvidar la dignidad del hombre, trastocar el sentido de su existencia llevara siempre a catástrofes a escepticismos, a desaliento, a rutina estéril.
Nada se hace de verdad y con solidez, si no ha sido personalmente pensado y repensado, vivido y experimentado, confrontado con los objetivos reales que han de perseguirse, es su pensar en el campo de la pedagogía.
En 1940 ha reencontrado a Madam Lubienska de Lenval, su discípula y discípula por 20 años de Maria Montessori. Desde estos primeros contactos, el P. Faure se preocupo intensamente por la “personalización de la enseñanza”, muchos de cuyos principios reoriento y revalido, así como rehabilito de la pedagogía tradicional de los jesuitas, que él mismo había vivido y experimentado dentro de la famosa “Ratio Studiorum” de el Padre Jouvency.
Las teorías, los libros no le satisficieron mas, a base de reflexión, observación y constatación, el reencontró los elementos para ayudarse en su trabajo de muy seria investigación.
En 1947, en Paris, en la calle Madrid, funda su primera escuela para educadoras para clases infantiles, preescolares y primarias; trasladada luego a la calle Louis- David, en 1952 donde aun se encuentra. Es aquí donde fructifican y proliferan sus adquisiciones científicas en las clases de ciencias pues el sabe lo que significa la experimentación. Al lado de esta su primera Escuela Normal para Educadoras, como un indispensable complemento, instala una “Escuela de aplicación de métodos activos individualizados”, mas conocida con el nombre de “La Escuela de la calle de Madrid”. La vida de esta será breve, cinco años solamente; pero su impacto en el clima de la investigación de la post-guerra será grande y los visitantes serán atraídos desde lugares mas allá de Francia.
Así, otras escuelas normales del mismo tipo se fundan bajo su impulso; en 1953 en Beyrouth, en 1957 en Kasnador (Túnez), en 1959 en Neully (transferido en 1976-78 a calle de Sevres y que se denomina actualmente “C. F. P. Pierre Faure (Centro de Formación de Profesores Pierre Faure).
En 1966 él funda y toma la dirección del Instituto Católico de París, de la primera escuela normal de enseñanza privada para las clases de perfeccionamiento (actualmente el Centro de Formación de Profesores de Enseñanza Especializada, Calle de la Abadía núm. 3 en St. Germán des-París).
En el mismo tiempo (1952) nacen las sesiones pedagógicas de verano. Mismas que se organizan cada año y comprenden desde las clases de maternal, primaria y secundaria, posteriormente para clases de alumnos inadaptados.
Nunca se detuvo para hacer realidad cualquier idea que considerara necesaria para remediar y responder a cualquier exigencia a favor de los niños, sobre todo, de los más necesitados; al igual que le caracterizó su flexibilidad para cualquier cambio que fuera en beneficio del crecimiento personal de los niños, dentro de su modo de enseñanza (una educación personalizada y comunitaria).
Para ello movilizaba escuelas, animadores, a fin de compartir experiencias con los colegios y reunía, a fin de constatar la eficacia de las propuestas, una buena cantidad de niños, de alumnos, que a pesar de estar de vacaciones, acudían con gozo y disponibilidad a prestar su personal y su actividad, su tiempo y sus servicios en pro de aquellos maestros que habrían de observarlos.
Estos niños, estos alumnos, son indispensables en una sesión pedagógica para el padre Faure, no se concibe en otra forma un verdadero aprendizaje para los profesores.
Cualquiera que lo haya visto trabajar con los niños no podrá olvidar esa especia de genio que les permitía comprender y apasionarse por lo que descubrían y realizaban por ellos mismos.
¿Cuántos maestros estaban dispuestos a conocer su trabajo, su personalidad, su pedagogía? Y ¿durante su periodo de vacaciones?... Muchos miles, ciertamente, se pudo constatar por quienes trabajaron con él.
A partir de 1951 se pueden contar trece misiones en Brasil, seis en España, otras tantas en Canadá, en Portugal, en Egipto, en Colombia, en Chile, en México, en Líbano, en El Salvador, en Nicaragua, en Santo Domingo, en Venezuela, es difícil precisar el número.
En el extranjero dos escuelas llevan su nombre: “Colegio Pierre Faure” en Nicaragua; “Instituto Piere Faure” en Guadalajara, México.
Todos los niños le interesaron, sin embargo tuvo una predilección especial por los más pobres, por aquellos que sufren y que padecen alguna pena, los minusválidos. En Brasil, en Chile, en México como en París, suscita fundaciones de escuelas en donde la Educación Nacional demanda clases de transición y de perfeccionamiento a lo que se propone para poder atender clases heterogéneas, en una escuela única, mezcla de niveles.
Y, podríamos preguntarnos ¿su doctrina?. Al respecto vale mencionar dos obras sintéticas “El Siglo del Niño” (1957), escrito al inicio de su carrera, en donde encara los problemas pedagógicos del mundo contemporáneo. “Una Enseñanza Personalizada y Comunitaria” (1979) que acopia toda su experiencia posterior, como una síntesis de su pensamiento y de su trabajo, de su obra. Entre ambos hay una multitud de artículos de gran utilidad para los profesores: Psicología y gramática (1953), “Poesías, a la escucha del mundo (1969); “La Matemática” (1970), “La Enseñanza del Francés a partir de la observación de textos” (1977). A estos instrumentos de trabajo podríamos añadir todo el material sensorial que él ha realizado para ayudar a los profesores en sus clases con todos los pequeños. El tenía para el caso, en los Vosges, un artesano que trabajaba exclusivamente para él, prácticamente: lo que representa camiones enteros de material pedagógico que llegaba a Paris para ser utilizado en las clases infantiles o en las clases de niños con desventajas especificas.
El Padre Faure fue de esos hombres de enorme voluntad que revisó desde los programas con toda meticulosidad, hasta las estructuras de la escuela, a fin de lograr una necesaria y urgente renovación, en nombre de la justicia al hombre, al niño, al estudiante, al escolar.
Para él, lo esencial es la relación maestro-alumno, del alumno con la materia que aprende y de los alumnos en el interior de su propio grupo. Que el maestro sea capaz de crear el interés y de poner en marcha a la persona del alumno hacia el objeto de enseñanza-aprendizaje, todo lo que le queda por hacer.
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ALGUNAS OPINIONES ACERCA DEL PADRE FAURE
“El Padre Faure no buscó ni ser amado, no ser reconocido; su principal preocupación estaba en ayudar al niño a responder a la llamada de Dios, a descubrir a que están invitados: hacer fructificar sus talentos por si mismos, para los demás, para Dios”.
Chantal de Broissia.
Cuando conocí al Padre Faure en una sesión pedagógica dirigida por él, me sorprendí de encontrar a un hombre de una amabilidad y de una sencillez extremas. (Yo me había dispuesto a encontrarme con un jesuita universitario de difícil acceso).
Jean Marie Diém.sj
Las Ideas y los Métodos
No es posible en unas pocas palabras resumir su pensamiento. Podré solamente decir algo sobre aquellos temas que él deseaba desarrollar y que a mi me han marcado más que otros:
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Siempre partir del niño tal como es él, una persona libre y responsable;
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Proporcionarle los medios para que se tome a si mismo, se haga cargo de si, se trasforme, se defina, se situé dentro del mundo que le ha tocado vivir.
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Ayudar a operar sus opciones personales, a interiorizar sus descubrimientos, a controlarse él mismo.
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Abrir sus horizontes por una vista de conjunto, por toda clase de medios de expresión y de comunicación.
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Favorecer un clima de creatividad y de rigor, de posibilidades de interdisciplinariedad.
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Despertar su sentido comunitario para llegar al respecto del otro, de los otros, el gusto por el servicio y capaz de responsabilizarse.
El Padre Faure investigador infatigable durante largos años, recogió los aportes esenciales y las convergencias de grandes pedagogos de todos los tiempos y de todos los países. Su curso en el instituto Católico de Paris, sobre Historia de la Pedagogía, ha sido un gran testimonio de ello.
Igual se detenía en el estudio de todas las corrientes e investigaciones nuevas gracias a las obras que le hacían llegar a sus manos todos os editores, que apreciaban el gran sentido critico que él expresaba bajo el titulo de “Notas de Lectura” en su revista “Pedagogía”.
Las fuentes de su inspiración de la construcción de la pedagogía eran variadas y todas complementarias. Hombre de muy grande fe, encontraba que era el Evangelio el que debe iluminar toda acción. Su larga experiencia en la Compañía de Jesús, a la que el estaba feliz de pertenecer, le permitió una aproximación original y única a las pedagogías llamadas nuevas y científicas. Sus contactos personales con Maria Montessori o Helena Lubienska de Lenval lo marcaron sin duda profundamente. Valora también aportaciones tales como las de Adolfo Ferriere, Miss Parkhurst, por citar solo algunas. El se había encontrado así también, dentro de la Filosofía del Personalismo de Emmanuel Mounier, o con la Psicología de JEAN Piaget Que legitimaban sus ideas.
Su visión de la escuela, que el siempre considero inacabada, lejos de ser una simple síntesis, refleja un pensamiento personal y vigoroso. No hay lugar a duda que él figurara por si mismo en un lugar significativo, muy relevante en la Historia de la Pedagogía.
Jean Marie Diém
Enseñar me desagradaba…, pero yo reencontré al Padre Faure!
Un proyecto para el niño,
Un proyecto para el joven,
Un proyecto para el educador,
Un proyecto para la escuela,
Esté es el retrato del Padre Faure.
“Es el trabajo, el deseo de trabajar, lo que salva, lo que salva de todo. Démosle a ellos los medios para trabajar, y ellos trabajaran”.
“El mismo nos ha dado el testimonio y el ejemplo. A cada uno le ha abierto el camino: la presencia de los alumnos, el ambiente de la clase, la fabricación de útiles didácticos, la animación-sorpresa de una sesión, la contestación violenta y pública, la respuesta a todos los estados de animo por la actividad, la organización de la vista de conjunto, el reparto de quehaceres, las reuniones de responsables y sobre todo la confianza en nuestras aptitudes”.
Monique Le Gall.
Si la desaparición del Padre Faure causa a todos los que los hemos conocido una gran pena, esta se encuentra atenuada con la certeza de que hemos de ver su obra continuada y en ella perpetuada así, su memoria.
Jean Vallin.
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El 11 de mayo: Nace en Pesca, en Gironde.
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Alumno del Colegio de San José de Tivoli en Burdeos. Bachiller en Letras y Matemáticas.
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Estudios superiores de ciencias, obtiene su licenciatura en Química.
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Servicio militar en Siria.
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Profesor en el Colegio de San José en Beyrouth, en Líbano. Después, a su regreso a Francia, profesor en el Colegio de Sarlat.
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Estudios de Filosofía (3 años) y escolasticazo jesuita en Vals-pres-Le Puy
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En el equipo de “Acción Popular (fundado después de la guerra de 1914 por el Padre Desbuquois) se hace cargo de un Secretariado para la Educación que llegara a ser en 1945 El Centro de Estudios Pedagógicos.
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Entonces colabora en 3 revistas:
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“A los Padres”, para los padres de los alumnos.
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“El trato de unión” (anterior a la guerra de 1914) destinada a servir de unión entre los colegios secundarios franceses.
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“Renovación pedagógica” revista propiamente pedagógica.
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Participa en la creación de un secretariado para la libertad de enseñanza.
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Organiza los cursos y las sesiones para la formación de docentes.
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Es en esta época cuando el entra en contacto con Mme. Lubienska de Lenval que había trabajado con Maria Montessori a partir de 1920. El colabora con Mme. Lubienska por sus cursos y en otros trabajos. El la ayuda a poner al día un buen numero de obras pedagógicas: el primero “La Educación del Sentido Religioso” (editorial Spes). Después los “Dictados Mudos”, trabajo científico de lingüística, con aplicación pedagógica que permite a los niños aprender simultáneamente la escritura, la lectura y la ortografía mediante un método activo y personalizado.
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Con la colaboración de Mme. Lubienska de Lenval, organiza en su antiguo colegio (calla de Madrid num. 5) los cursos de formación pedagógica para los maestros dar clases primarias e infantiles y abre allí mismo clases de aplicación. A partir de este periodo, las sesiones pedagógicas se multiplican dentro de toda Francia y en el extranjero. Hasta que en 1985, animara numerosas sesiones en España, Portugal, Líbano, Egipto, Túnez, Marruecos, Canadá, México, El Salvador, Nicaragua, Santo Domingo, Venezuela, Colombia, Brasil y Chile.
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El crea y sostiene, anima, la creación de muchas escuelas de educadoras, son notables las de Túnez, Líbano y México.
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Desde su principio, la originalidad de las sesiones fue establecer simultáneamente clases de aplicación que permitieran observar el comportamiento y la evolución de los alumnos y de apreciar en un plano pedagógico, el valor de los instrumentos de trabajo utilizados para que los alumnos de dichas clases pudieran asumir personalmente su trabajo y la apuesta en común con sus compañeros.
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Funda y dirige dentro del cuadro del Instituto Católico de Paris, una tercera escuela de educadoras para los maestros de la Enseñanza Especializada, “El Centro de Formación Pedagógica pata La Enseñanza Especializada (C.F.P.E.S.),instala sobre la calle Chanoinesse, se encuentra actualmente en el num.3 de la calle de I Abbaye.
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Crea la Asociación Internacional para la investigación y la Animación Pedagógica (A.I.R.A.P.), que reúne a los docentes y colaboradores del Padre Faure. La asociación tiene por objetivo promover una pedagogía que responda por una información total del niño y del adolescente, dentro de una perspectiva humanista y espiritual, personalista y comunitaria con la utilización de los métodos pedagógicos propuestos por el Padre Faure.
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Creación de una revista de AIRAP, de la que él es el principal responsable. A partir de 1974 asocia un Comité de Redacción compuesto de miembros de L Airap.
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L Airap según el propio Pierre Faure es la realización progresiva, de diferentes actividades de formación pedagógica. El permanece como el inspirador y continúa para asegurar la responsabilidad de las sesiones, especialmente en el extranjero.
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Continúa con sus enseñanzas en el Instituto Católico de Parus y dentro de numerosos Centros de Formación de Profesores.
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(Esta valiosa Biografía del Padre Faure es una aportación recopilada por la Srita. Ma. Concepción Flores Montúfar y que nos lega a sus Compañeros).