El Instituto América es una corporación privada, orientada a la educación básica, media y superior, a través de sus organismos específicos previstos e implementados para el caso.
Está incorporado a las autoridades gubernamentales competentes, tiene el reconocimiento legal para expedir certificados, títulos, cartas legales que amparan los estudios que ofreceEs una Institución Prototipo en Educación Personalizada a nivel Nacional e Internacional, ya que desde 1976, un grupo numeroso de profesores y directivos pertenecen a L’AIRAP, (Association Internationale per la Recherche et l’Animation P´sdagogique) siendo la Presidenta Internacional:Anne Marie Audic con sede en 18, rue Juge; 75015 París- France, centro que promueve a través de su Sector en Latinoamérica, con sede en el propio Instituto América, la formación permanente de los docente, la investigación y la difusión de una pedagogía centrada en la dignidad de la persona, con las orientaciones del Proyecto Pedagógico del eminente pedagogo Pierre Faure, sus orientaciones educativas y didácticas.
De los países a quienes se asesora y vienen a observar el trabajo y su espíritu son: Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Brasil, Chile, a los que se les visita periódicamente, de acuerdo a su demanda, para presentarles la experiencia con grupos escolares de las respectivas localidades, como modelo, con nuestros profesores calificados.
En su voluntad de respetar la dignidad inalienable de toda persona humana, en su dimensión comunitaria, echa raíces en una antropología de signo cristiano y evangélico, que expresa a través de su propio proyecto
....fiel a su intención genuina, a su misión originaria de sus fundadoras, se confirma en un PERSONALISMO que tiene, su afirmación educativa en el EVANGELIO y en los lineamientos Pedagógicos de PABLO ANDA
Historia
La acción de la Providencia se manifiesta en todos los acontecimientos de las sociedades humanas. No hay acontecimiento social que no sea efecto de la acción providencial.
Muchas veces, hechos que nos parecen sin mayor trascendencia son fecundos y traen beneficios incalculables.
En su exilio, aquel grupo de jóvenes religiosas supieron transformar el infortunio del destierro en un beneficio fecundo; porque se prepararon esmeradamente, se cultivaron y perfilaron su formación, integral en las más prestigiadas y relevantes universidades extranjeras, entre otras, la Universidad Católica de Washington, la de Puerto Rico y la de Santo Domingo. Así, adquirieron una amplia cultura, un espíritu abierto para fundamentar sus enseñanzas.
¡Dios sabe hacer de los males, bienes!
León iba a cosechar sus propios frutos: la semilla espiritual que sembró en esta ciudad el entonces insigne Canónigo Pablo de Anda, echó sus raíces profundas, y el árbol que nació de ella creció lozano, floreció y adquirió vior al impulso del vendaval de aquella cruenta persecución religiosa, de amargo y doloroso recuerdo. Este árbol, como el del evangelio, ha extendido sus ramas saludables y esparce cada vez más vigor y fecundidad sus semillas al soplo de un viento providencial en bien de los jóvenes, en beneficio del hombre.
Este querido y entrañable Instituto que ha sido la respuesta feliz a la solicitación que hiciera el Ecmo. Sr. Obispo de la diócesis Dr. D. Emeterio Valverde y Téllez, por la apremiante necesidad de fundar una Escuela Normal incorporada al sistema educativo oficial, pues la situación crítica por la que había pasado nuestro país, exigía urgentemente maestros normalistas sólidamente formados, cuyos títulos fueran legalmente reconocidos a fin de reemprender una acción educadora que se había visto mutilada desde su raíz.
Así, en el nombre de Dios y bajo la protección de María Inmaculada, en 1943 se da principio a esta encomienda.Si lo que se pretendía con grave responsabilidad era formación de maestros normalistas, el Instituto debía ofrecer la estructura sólida, completa desde su base.
Se ofreció para esto, una formación desde el preescolar, primaria, secundaria y bachillerato para concluir el edificio académico con la normal diversificada a su vez, en normal preescolar, normal primaria y normal superior que apareció en su oportunidad.
Otras necesidades de la juventud estudiosa también fueron atendidas: contador privado, bachillerato en ciencias, bachillerato en humanidades y secretariado bilingüe. Todo ello con sus respectivas incorporaciones desde el principio.
¡Nuestra primera casa escolar fue en Madero 213, su inmediata extensión enfrente, en Madero 202, la siguiente casa en Emiliano Zapata, más la de Díaz Mirón para luego nuestro imborrable paso a la Secundaria impregnado de olor de azahares, naranjo y mandarina, en Independencia 119, para pronto trasladarnos al edificio propio y definitivo cuyo terreno, donación generosa de Don Francisco Lozornio, estaba allá. . . en la Calzada Tepeyac, entonces sin número, en un sabroso aislamiento del barullo de la ciudad . . .
Teníamos acceso al lugar por una tranquila calzada, iluminada con luces de jacaranda y con un empedrado limpio, de lajas azul y rosadas. desembocada en aquel apacible predio rodeado de frutales, hortalizas y flores y de espesos mantos de césped. . . Sólo llegaban hasta allí "El Chato", "El Pichirilo" y el "Nuevo", nuestro siempre flamante, puntual y amable transporte escolar.
¡Ahora ha pasado a ser el edificio número 609 de una de las avenidas más transitadas de nuestra ciudad!
Y siempre, en todo lugar, nuestras instalaciones pulcras, impecables, propias, adecuadas y eficientes para el momento: la biblioteca, los laboratorios y el "de Belen", la sala de música, el salón de conferencias, los patios de juego, nuestra capilla. . . la tienda escolar. . . Después el Auditorio, la Sala Panamericana.
Y que decir del sin fin de actividades: nuestra orquesta escolar desde el principio del Instituto, sus solistas; el coro polifónico, las clases de piano, el dibujo, la pintura, la declamación, el coro de danza clásica, el grupo del folklórica, el corte y confección, el bordado artístico, la cocina, los envasados. . .
Nuestra revista "América" seria, completa, interesante y amena, una revista de altura; la catequesis, las misiones, la acción social, la Congregación Mariana, los retiros, los ejercicios espirituales de encierro; las excursiones, los paseos; el festival de Inglés en el mes de octubre; las horas santas de los viernes y nuestro primer capellán, padre José María Ferreyra, inolvidable por su unción, solemnidad y pulcritud así como su su disponibilidad ministerial; el rico desayuno preparado por nosotros después de la misa de los viernes primeros; los deportes ¡entusiastas a morir! en el Soft-ball, en el Volley, el Basket. . .
Nuestros Conciertos Sinfónicos en el auditorio de la Escuela Preparatoria de León que era ocupado totalmente por nuestras alumnas y dedicados todos los sábados de la temporada exclusivamente al Instituto América, brindados con gentileza por el Director Titular Lic. José Rodríguez Frausto, los directores huéspedes y los distintos solistas nacionales y extranjeros, quienes con especial solicitud afinaban nuestra sensibilidad estética y artística.
¡Qué riqueza es la vida de la escuela! ¡La vida del Instituto América!: oportunidades sin límite, que, de aprovecharse, en verdad educan, forman, dejan huellas imperecederas de bondad, de verdad, de belleza. . . !
En los años setenta, iluminado con las orientaciones del Concilio Vaticano II, se compromete aún más con la formación permanente de todo el profesorado, con la actualización de mayores posibilidades y, su encuentro con nuevas fuentes y vetas de riqueza insospechada le dieron nueva vida a su intención original.